motivación

¿Estás motivado?

Es muy común escuchar a las personas quejarse sobre todas las tareas que tienen pendientes, objetivos personales que sienten que no pueden alcanzar, o simplemente se lamentan por la realidad que los rodea, sin parecer tener motivación.

En la mayoría de los casos nos quedamos esperando a que llegue una energía mágica que espontáneamente cambie nuestra realidad, o nos de el calambrazo que necesitamos para movernos hacía nuestras metas. Pero mientras esperamos ese momento permanecemos quitos, sin hacer nada, y anclados en una perpetua queja. El tiempo sigue pasando y esa motivación nunca llega…

¿Te has preguntado alguna vez qué puedes hacer tu al respecto? No esperes a que la motivación aparezca sola. ¡Busca tus propios motivos!

¿Qué es la motivación?

Entendemos como motivación el estado interno que conduce al individuo a la obtención de una meta o logro personal. Activando impulsos que propician y mantienen conductas que dirigen a la persona a la obtención de éstas.

Tipos de motivación

Podemos diferenciar entre dos tipos de motivación según el orígen de los motivos:

  • Extrínseca: se produce cuando los motivos para alcanzar una meta son externos. Es decir, se pretende obtener una recompensa externa o por el contrario evitar un castigo. Un ejemplo podría ser evitar una reprimenda de un ser querido, o obtener una recompensa económica.
  • Intrínseca: se da cuando los factores que motivan a la acción son internos, como puede ser el bienestar personal, la ilusión, o disfrutar de aquello que estás haciendo.

¿Cómo podemos motivarnos?

El primer paso para sentirnos motivados hacía una tarea o meta personal es dejar de esperar a que esta motivación aparezca sola. Tomar conciencia sobre qué es lo que queremos y tomar un papel activo para conseguirlo. Para lograrlo necesitamos:

  • Buscar cuáles son los motivos auténticos que tenemos para enfrentarnos a ese reto.
  • Valorar la importancia real que tiene ese logro para nosotros.
  • Analizar cuáles son los beneficios de conseguirlo.
  • Ver qué cambios se pueden producir en nuestra vida.
  • Reflexionar a cerca de las perdidas y ganancias que podemos obtener.

Una vez hayamos encontrado nuestros motivos para enfrentarnos a nuestras metas, será mucho más fácil ponernos en marcha para conseguirlas. Conectar con nuestra motivación nos ayudará a tener un mayor compromiso con nosotros mismos, y nos dará el empujón que necesitamos.

Pautas para no perder la motivación

Una vez encontrada nuestra motivación, sentiremos que es el momento de movernos hacía nuevos retos. Es entonces cuando debemos comenzar a emprender acciones concretar que nos acerquen a nuestras metas. Para mantener esta actitud positiva que nos enfoca al crecimiento personal, y que la motivación no se vaya diluyendo poco a poco, es importante tener en cuenta algunos aspectos:

  • Tus objetivos deben ser concretos, simples y realistas.
  • Establece los pasos que tienes que seguir para alcanzarlos.
  • Haz uso de tu red social para ayudarte a conseguirlos.
  • Mantén una actitud flexible. Hay muchas maneras de lograr lo que te propones.
  • Reconoce tus logros, por pequeños que puedan parecer.
  • Escribir en un papel qué es lo que quieres y qué necesitas para conseguirlo te puede ayudar a no perderte en el camino. Puede ser muy útil en momentos de duda o debilidad.

No te quedes esperando a que las cosas sucedan solas. ¡Encuentra los motivos para levantarte y hacerlas posibles!

Ariadna Villaplana
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