etiquetas limitantes

La importancia de eliminar las etiquetas de nuestras vidas

Hoy os quiero hablar de todo lo negativo que conllevan las etiquetas que nos ponemos y nos decimos, como por ejemplo “yo soy tímido”, “soy desordenado” o “soy poco hábil para las matemáticas” y de la importancia de eliminar las etiquetas de nuestras vidas.

Hace un tiempo en el blog os contábamos el cuento del elefante encadenado, que refleja muy bien como algunas creencias o etiquetas nos pueden limitar. Estas etiquetas tienen origen en la infancia, cuando os decían cosas como “este niño ha salido tímido”, “tu hermano sí que vale para el deporte pero tú has salido más estudiante” o de mayor en etiquetas que te has autoimpuesto tú mismo. Estas etiquetas, aparentemente sin mayor mal que el de definirnos, llevan consigo muchas limitaciones. Al etiquetarte das por hecho que tú eres así y siempre serás así, por lo que no te das espacio ni permiso para cambiar, y en consecuencia nos limitan mucho para el cambio

Otra limitación que llevan consigo las etiquetas es que te consiguen definir hasta el punto de comportarme bajo tu etiqueta. Por ejemplo, supongamos que tu etiqueta es “yo soy tímido”, y te vas a una fiesta con tu etiqueta persiguiéndote. Seguramente, vas a comportarte de una forma tímida, ya que es lo que has hecho hasta ahora, y te vas a ir de la fiesta tímidamente y reforzando tu propia definición del “soy tímido”. 

Estas etiquetas nos limitan a no hacer nada para cambiar y además refuerzan nuestra conducta para no cambiar, ya que no vas hacer algo que se salga de allí, porque tú no eres así. Pongamos otro ejemplo, “yo soy torpe”. Seguramente esta persona no va hacer cosas en las que se sienta torpe, por ejemplo, practicar algún deporte, sencillamente porque se siente torpe. Pero cuanto menos practique, menos hábil será. 

Todo lo que no practiquemos, no lo dominaremos. Si esta persona se empezara a entrenar en algún deporte, pronto iría mejorando y seguramente su etiqueta dejaría de tener sentido, pero las etiquetas hacen esto, limitarnos, hasta el punto de no intentar cambiarlas. O alguien que se dice “no soy buen dibujante”, lo más probable es que nunca dibuje con la consecuencia de que nunca será buen dibujante por no practicar.

¿Podemos cambiar?

Con entreno, práctica, constancia, todos podemos mejorar en casi todo lo que queramos. Así que la etiqueta correcta sería “hasta ahora no he sido buen dibujante, pero si practicara seguramente mejoraría”. Fíjate como esta no es limitante, sino que te predispone al cambio.

Algunas de las etiquetas más comunes pueden ser “yo soy tímido, perezosa, desordenado, nerviosa, despistado, aburrido, enfermiza, mal cocinero, hostil, apática, torpe, inmaduro, descuidado, irresponsable, malo para tal cosa…” ¿te suena alguno de estos?

¿Y tú, como te definirías? Te animo a que hagas una lista con todas estas etiquetas limitantes que te acompañan y te des cuenta de lo larga que puede llegar a ser. Darse cuenta, es el primer paso para cambiar.

En el siguiente post os damos algunos trucos para deshacernos de estas limitantes etiquetas.

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin