Por qué postergamos las cosas

Postergar, nuestro gran mal

Seguro que alguna vez te has encontrado postergando alguna tarea o situación que no te apetecía, pero, ¿eres consciente realmente de cuanto estas postergando? ¿Por qué postergamos las cosas? En este artículo te ayudamos a resolver algunas dudas.

¿Por qué postergamos las cosas?

Seguramente preferirías vivir sin la ansiedad que supone ir postergando las cosas y no acabar de realizarlas, acumulando cosas por hacer y ansiedad. Decidir hacer en el futuro algo que podrías hacer ahora, es un muy aceptable sustituto al hecho de hacerlo realmente y así te permites engañarte a ti mismo no enfrentándote al hecho de que en realidad no estás haciendo aquello que te propusiste.

A veces postergamos las cosas porque esperamos que se acaben resolviendo solas, con frases como “espero que…”, “deseo que…”, “quizá…”, pero no, muchas veces las cosas no se resuelven solas, aumentando la ansiedad y habiendo crecido aún más el problema en algunas ocasiones.

También postergamos muchas veces por el miedo a hacerlo mal o por que quizá no me gustará hacerlo. Es más fácil posponer las cosas que enfrentarse a ellas. También, dejarlo para último momento y hacerlo sin tiempo, nos permite excusarnos de que no lo hemos hecho todo lo bien que podríamos porque no he tenido tiempo suficiente.

¿Cómo saber si estoy postergando?

Te proponemos algunas situaciones típicas en las que la postergación es más fácil que la acción, ¿te identificas en algunas?

  • Seguir en un empleo que te impide crecer y desarrollarte y en el que te sientes atrapado.
  • Aferrarte a una relación que no funciona esperando a que las cosas mejoren.
  • Esperar a que las cosas se resuelvan por sí solas en vez de hacer algo para solucionarlas, como la timidez, fobias, depresión o problemas sexuales.
  • No intentar salir de una adicción convenciéndote de que lo harás cuando estés preparado, cuando sabes que lo postergas por miedo a no conseguirlo.
  • Postergar trabajos que no te apetecen esperando que se hagan solos, como limpiar la casa, pintar, lavar el coche…
  • Evitar confrontarte con una persona esperando que el problema se resuelva solo.
  • Decirte “estoy muy ocupado” y postergar acciones que puede que te vayan bien, como dedicarte tiempo a ti, a tu familia o salir con amigos.
  • Decirte que ya empezaré la dieta o el ejercicio mañana, o el lunes, o la próxima semana.
  • Usar como excusa el cansancio o el sueño para no hacer las cosas, cuando muchas veces, el cansancio es consecuencia de la angustia que supone postergar las cosas.
  • No ir al médico o al psicólogo cuando piensas que algo no va bien, es más fácil postergar que enfrentarte a una posible enfermedad.

Si te has sentido identificad@ con algunas de estas situaciones, es posible que seas un postergador. No te pierdas nuestro artículo sobre cómo dejar de postergar para que te puedas poner a la acción y acabar con este mal hábito. 

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