responsabilidad afectiva

Todo lo que hacemos y no hacemos en una relación tiene efectos en la otra persona. Para relacionarnos de una forma sana tenemos que tener en cuenta la responsabilidad afectiva.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Relacionarnos de una forma sana implica ser responsables con los demás. La responsabilidad afectiva es actuar teniendo en cuenta los sentimientos, emociones y pensamientos de las personas con las que interactuamos. Siendo conscientes de que podemos provocar efectos positivos o negativos en la otra persona.

Utilizando la responsabilidad afectiva, estamos potenciando el cuidado, la empatía y la comunicación en la relación. Permitiendo los acuerdos y evitando las falsas expectativas.

La responsabilidad afectiva se puede aplicar a cualquier tipo de relación.

10 claves para ser responsable afectivo en las relaciones:

  1. Conciencia de los propios actos. Todo lo que dices, haces o no haces tiene un efecto en la otra persona. Tus actos siempre tienen consecuencia en el otro.

“Cuando tomamos consciencia de las cosas y las asumimos, podemos generar cambios”.

.

2.  Solemos censurarnos y no mostrarnos como somos, actuando según lo que creemos que es socialmente correcto, por el miedo a ser juzgados por la otra persona. Mostrar nuestras habilidades y defectos es un ejercicio simple y sano, además afianza la relación.

 

3. Intenta mantener una conducta coherente con lo que eres. Se fiel a tus inclinaciones y valores. No te dejes influenciar por el otro. Además conocerte a ti mismo y escucharte ayuda a controlar tus emociones y no dejarte llevar por estas, y así ser coherente con lo que muestras a la otra persona.

 

4. Escucha activa. Mantener una relación sana implica hacer un esfuerzo por no ver la realidad según tu punto de vista y validar otros. Escucha e intenta entender las emociones y perspectivas de la otra persona. Mantén conversaciones coherentes y muestra escucha activa a partir de un feedback

 

5. Da libertad, escucha y respeta las decisiones y acciones de la otra persona. Utiliza la empatía para ponerte en el lugar de la otra persona y comprender su punto de vista.

 

6. Ten presente que la otra persona no es de tu propiedad. Fomenta la comunicación y la expresión de opiniones y valores.

 

7. Comunicación. Fomenta la comunicación, el acompañamiento y el acuerdo cuando hay ideas dispares o conflictos. La comunicación en una relación debe ser honesta, abierta y clara.

“Cuando no hay un diálogo posible se produce el dolor y la frustración”

.

8. Hazte cargo de tus emociones. Escucha, atiende y regula tus emociones, intenta no influir ni manipular al otro según tus pasiones. Para tener una relación sana es importante tener en cuenta tus propias emociones y las ajenas.

 

9. Dejar espacio. Es importante respetar los tiempos y espacio del otro. Ser responsable afectivo implica promover el bienestar y la libertad de la otra persona.

 

10. Fomenta los acuerdos previos sobre lo que os gusta y las expectativas sobre lo que vais a compartir. Además de la perseverancia para cumplirlos y respetarlos. Es importante que estos acuerdos sean claros, igualitarios y de mutuo acuerdo.

 

En definitiva, se trata de relacionarnos de una forma ética, cuidando de nosotros mismos y de la otra persona. Fomentando el respeto, la empatía, la comunicación y el cuidado.

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